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CULTURA

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El combate del Cerro Batero
Publicado 25/03/2012

La mayor confrontación armada en territorio risaraldense, se dio en marzo de 1877, un Domingo de Ramos.


Alfredo Cardona*
El Diario del Otún

 

A principios  del año  1877 la rebelión de los estados conservadores de Antioquia y  Tolima  contra el gobierno central estaba en tablas; el serio revés liberal en Garrapatas se había compensado con la estruendosa derrota conservadora en Los Chancos y aunque el liberalismo tenía el control de la mayor parte del país, la revolución era dueña de los poderosos Estados de Antioquia y Tolima y sus guerrillas causaban serios destrozos en Cundinamarca y Pasto.

 

Luego de romper la línea paisa en el río Otún, las tropas caucanas aliadas del gobierno central de Murillo Toro, avanzaron hacia el norte, bajo el mando de Julián Trujillo, haciendo replegar hasta el rio  Chinchiná a los antioqueños comandados por Marceliano Vélez.

 

En un intento para atajar al enemigo, Marceliano Vélez  envió a 1700 hombres hacia la retaguardia  caucana con la misión de aislar las tropas de Trujillo y levantar en armas  a los conservadores del norte del  Valle.

 

Una columna dirigida por Sergio Arboleda y por Joaquín Córdoba salió de Manizales, cruzó el río Cauca, se desplazó por Apía y llegó hasta el río Cañaveral, en cercanías de Ansermanuevo, donde la frenó en seco  una fuerza liberal dirigida por Eliseo  Payán y David Peña.
Las fuerzas conservadoras tuvieron que repasar el camino; tras abandonar sus posiciones en Pumia y en Ansermaviejo los antioqueños se atrincheraron en la Cuchilla de Miracampos, en cercanías de la aldea de Quinchiaviejo y se prepararon para el combate.

 

El cerro

Llegó el Domingo de Ramos. El almanaque señalaba el 25 de marzo de 1877. El capitán Zoilo Bermúdez y los macheteros de Quinchía se sumaron a los caucanos en las cercanías de Quinchiaviejo; la entrada triunfal de Jesús el Nazareno se trocó por las cabriolas de los jinetes, el desfile de los pelotones de infantería y el sollozo de las despedidas.

 

A las siete de la mañana David Peña arengó a  las tropas y entre tambores y clarines se remontó la cuesta que llega a la Cuchilla de Miracampos; a paso veloz primero y después avanzando con cautela los liberales se acercaron a las trincheras enemigas, pero no hubo resistencia ni fuego graneado, estaban solas, los conservadores las habían abandonado arropados por las sombras de la madrugada.

 

El fragor

Todo hacía presumir que los conservadores se atrincherarían en  Riosucio o  quizás en Quiebralomo y hacia la Perla del Ingrumá los liberales continuaron su recorrido por un camellón estrecho con monte por todos los costados.

 

El batallón Parra marchó a la vanguardia y en el sitio Los Caballitos un estruendo de los rifles retumbó en la espesura y un reguero de plomo  detuvo en seco a los caucanos; desde las  estribaciones del Cerro Batero las armas de precisión  de la Policía de Medellín, que había llegado como refuerzo, hicieron estragos; era imposible librar una acción general en esa zona estrecha y escabrosa, donde solamente la cuarta parte de los efectivos liberales pudieron entrar en combate contra una fuerza superior situada en posiciones inexpugnables.

 

Pese a la desventaja, los soldados del batallón Parra abandonaron la senda y empezaron a trepar hacia las alturas en forma suicida. El teniente coronel Rafael Bolaños cayó mortalmente herido, en tanto que el sargento Vicente Castrillón y el doctor Carlos Gartner Cataño desafiaban  a la muerte trasmitiendo órdenes y alentando  a las tropas caucanas en lo más encarnizado y peligroso del combate.

 

Efectivos del batallón Buga, orientados por baquianos de Quinchia, llegaron a la Serranía de la China y se descolgaron hasta una posición por encima del enemigo, cambiando el rumbo de los acontecimientos, pues los conservadores quedaron en medio de dos fuegos y se convirtió la derrota liberal segura por una acción victoriosa.

 

Al caer la tarde Sergio Arboleda ordenó la retirada hacia el Patio de las Brujas, para evitar que en la noche los macheteros de Quinchía, que conocían el terreno como su propia mano, aniquilaran a sus hombres.

 

El resultado

Ese lunes de Semana Santa se encontraron tendidos en el monte los cadáveres de 90 antioqueños y 21 caucanos, en una acción que ha sido la más sangrienta en territorio risaraldese; los liberales tomaron 53 prisioneros, en su  mayoría jovencitos de Santa Rosa de Osos y de Yarumal, sin experiencia en el combate, que luchaban, según ellos, para defender la fe y la religión católica.

 

Cuando las tropas gobiernistas entraron a Riosucio, encontraron una población desierta;  sus habitantes habían huido  por miedo a los saqueos y  a los atropellos de la tropa.

 

Y razones no les faltaron, pues los invasores eran los mismos que habían hecho estragos el 24 de diciembre en Cali. La presencia del doctor Carlos Gartner Cataño, oriundo de Riosucio, oficial del Estado Mayor y héroe en el Batero, impidió los desmanes y que  Riosucio fuera pasto de las llamas.

 

Hacia Supía

Las tropas victoriosas continuaron hacia Supía donde se les unió David Cataño  y numerosos voluntarios liberales. Al llegar a la frontera David Peña detuvo su caballo y le entregó el mando a Eliseo Payán; tanto odiaba a los paisas que no quiso tocar tierra antioqueña.

 

El combate del Batero fue una acción decisiva en la guerra de 1877, pues la derrota paisa facilitó el ataque a Manizales he hizo posible la toma del suroeste antioqueño.

 

La columna enviada que avanzó por la banda izquierda del río Cauca causó grandes daños a las comunidades de la región; sus hombres fueron como la langosta: arrasaron la aldea de Tachiguí y agostaron la floreciente población de Apía.

 

Dos años más tarde el  cerro Batero sería el escenario de otro combate, en esta oportunidad entre los liberales independientes y los liberales radicales que luchaban por la hegemonía en el Estado del Cauca. Infortunadamente no  sería la  última vez que el Santuario de Xixaraca vería correr la sangre de hermanos de una  misma Patria.

 

* Miembro de número de la Academia Pereirana de Historia. www.historiayregion.blogspot.com

 
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marcelo gaviria - 2012/03/25, 19:43 PM
importante por que mucha gente no conoce quien fundo nuestro municipio, y ademas no recuerda la lucha del pueblo por defender el territorio es tiempo de cambiar y defenderlo de la megamineria y intervencion de las pontencias mundiales

willy - 2012/03/26, 10:6 AM
chevere conocer nuestra historia, aunque un poco confusa de entender pero muy bueno conocer nuestra historia pasada.

yimmy restrepo - 2012/03/26, 18:36 PM
Importante comentario e historico.Se debe tener más conocimieto de los puntos gegráficos, el combate no fué en territorio de Risaralda, el combate fue en territo Caldense, pues el cerro BATERO que en al pie de Riosucio que pertenece a Caldas.

Magnolia - 2012/03/27, 9:45 AM
Sr Alfredo, felicitaciones por este artículo. No conocía esa historia tan a fondo y se que aún hay muchas de nuestro pueblo por conocer. Que duro le toco a nuestros antepasados.



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