A sus 70 años es ejemplo para las futuras generaciones de atletas. Acada de ganar dos medallas de oro en el Campeonato Mundial cumplido en Finlandia. Profesor de la UTP y gloria del deporte nacional.
Alberto Rivera
A sus 70 años el ingeniero mecánico Hernán Barreneche Ríos recuerda sus inicios en el atletismo, deporte en el que acaba de cumplir 50 años “corriéndole” a la vida y para celebrarlos se trajo dos medallas de oro del Campeonato Mundial de Atletismo Senior Máster celebrado en la ciudad de Lahti, Finlandia, donde participó en las carreras de 5 mil metros y la maratón.
Un cumpleaños deportivo con medallas que le trajo orgullosamente a Pereira, su tierra, y al país que representó con altura.
Y en medio de una conversación amable en su hogar, llena de nostalgias, así le contó a El Diario del Otún ese pasaje.
Campesino
“Soy hijo de padres campesinos, vivíamos en la vereda El Chocho, que queda del barrio Villasantana para arriba donde hoy hay carretera para llegar. En mi época no había sino un camino de herradura y para venir a estudiar a Pereira me tocaba caminar 10 kilómetros; en la escuela el horario era de 8:00 de la mañana a las 11:00 y de la 1:00 de la tarde hasta las cuatro, entonces no tenía tiempo de ir a almorzar y tenía que cargar el fiambre, y por la tarde otra vez a recorrer los 10 kilómetros para ir a la casa. Eso me dio fortaleza para ser bueno en las clases de educación física...”
Una gloria
Como todos los grandes campeones que le han dado gloria a su terruño y a su Nación, y Barreneche es uno de los que más medallas ha aportado a la historia del atletismo en Colombia, su comienzo es como un golpe de casualidad que le dio la vida para despertar el talento y la capacidad que tenía bien guardados en su destino.
“Cuando estudiaba en el Instituto Técnico Superior me invitaron a correr la primera prueba en la que participé, un intercolegiado. Corrí con el uniforme de educación física, tenis de botas Croydon y medias de fútbol. Fueron cuatro vueltas y media entre las carreras 8a. y 7a. cogiendo la calle 13 y la calle 25, se salía donde es ahora el Soratama y se terminó donde hoy es el Bolívar Plaza. Era una carrera de 10 kilómetros y la gané...”
Era el 19 de julio de 1959, tenía 19 años y la gloria ya comenzaba a tocar el alma de este atleta que desde entonces, paso a paso, le ha dado la vuelta al mundo de sus sueños, hechos realidad a través de medallas, trofeos, reconocimientos, podios y buenos recuerdos, miles, guardados con esmero en su casa del barrio El Jardín donde fotografías “cuando era buen mozo” lo muestran con su uniforme de Risaralda vistiendo un cuerpo atlético surcando calles en pos de un triunfo.
Rutina
Barreneche sigue entrenando, es su estilo de vida, su alimento vital. A diario se recorre 35 kilómetros para mantenerse en forma. Sale a correr a las 5:00 de la mañana y regresa a su casa a las 7:30.
“Voy a La Florida, hasta La Suiza y El Cedral, recorridos que son bonitos por la naturaleza y por el aire puro que se respira. En ocasiones voy por Mundo Nuevo-La Bella-El Manzano en la carretera a Armenia y salgo a El Jordán, es un recorrido de 3 horas y media. El día que no salgo a correr me siento incómodo, es como si hubiera dejado de hacer algo importante pues ya estoy habituado a ese régimen”.
Para ir al mundial de Finlandia realizó un plan de 38 semanas de entrenamiento e hizo parte de eventos previos como el campeonato nacional celebrado en Cali en el mes de mayo para llegar en forma a su participación internacional.
Cuidados
En cuanto a la alimentación su régimen es estricto. Consume alimentos ricos en carbohidratos que son el combustible del deportista, y muchas vitaminas. “Pero lo más costoso del atletismo son los zapatos porque en Colombia no hay la disponibiidad de conseguir unos técnicamente especiales para correr pruebas de fondo o en pista y hay que pedirlos al exterior”, señala.
Profesor
Por espacio de 35 años fue profesor de planta de la Universidad Tecnológica de Pereira, labor que comenzó en el año 1970 y se jubilé en el 2005, y en este momento sigue vinculado como catedrático.
“Soy profesor en la Facultad de Ingeniería Mecánica. Soy bachiller del Instituto Técnico Superior, entré a la universidad a estudiar tecnología mecánica e hice una licenciatura en áreas técnicas”, nos dice en este breve repaso por su vida.
Y como fácilmente se puede creer que está vinculado a la Facultad de Ciencias del Deporte, nos cuenta que le ofrecieron la posibilidad de dictar cátedra en el área de atletismo pero dice con tristeza que “los estudiantes no quieren ver atletismo, resultan muy pocos porque buscan otros deportes como natación o fútbol. El atletismo es el deporte base, en la ciudad deberíamos ser fuertes en eso para sacar a los profesionales que orienten a los jóvenes, pero no hay entrenadores de atletismo que salgan de la región pues hay jóvenes que les guste el tema pero hay que motivarlos mucho para que se especialicen”.
Consejo
Las épocas son diferentes. Los jóvenes ahora tienen más distracción y más facilidades que en la época en la que yo me levanté. Hoy los muchachos necesitan que tengan una buena orientación y hay motivarlos para que se dediquen al deporte con amor, buscar que le cojan el gusto al deporte, porque después de que se tenga eso ya siguen adelante.
¿Se ha sentido bien tratado en Risaralda?
- Hay mucha gente que me aprecia y tengo muy buenas relaciones y me siento muy satisfecho con todas esas personas que me estiman y me halagan. Pero lo más difícil del atletismo es que cuando se tiene proyectado ir a un campeonato hay que salir a pedir las ayudas para asistir.
Tuve que hacer antesala para dialogar con el Alcalde y el Gobernador para que me ayudaran a ir a Finlandia y me prometieron recursos que aún no llegan todavía. Es que en nuestro medio no se tiene la visión de la importancia del evento mundial, dicen que es un campeonato de viejitos y no le dan el valor que se merece.
¿Con qué recursos fue a Finlandia?
- Me fui a ese campeonato mundial con plata prestada. La Secretaría de Deportes de Risaralda me dio un auxilio de dos millones de pesos para participar en un evento cuya presencia cuesta 8 millones de pesos, y por parte de la Alcaldía me prometieron cuatro millones de pesos y aún así no alcanza a cubrir todos los gastos.
En Finlandia todo es muy costoso, una gaseosa vale 2,20 euros, una comida entre 10 y 12 euros y la habitación costaba 28 euros, sin la comida. Eso es lo que me da tristeza y siento mucho que no reconozcan lo que se hace, la respuesta que me dieron era que la plata iba a salir después de que viniera del evento y me pidieron las constancias de participación y de los gastos para sacar los recursos. Hay instituciones que están creadas para apoyar el deporte y tiene uno que salir a pedir... me siento muy mal cuando estas cosas suceden...
¿Hasta cuando va a correr?
- Hasta que Dios me lo permita, Él me dio este don y lo he podido aprovechar, pero el día que deje de correr ese día empiezo a morirme...
El fútbol
n Jugó fútbol, su otra pasión deportiva, y lo hizo bien. Recuerda haber quedado seleccionado en un equipo dadas sus capacidades y añora esas tardes de pequeñas glorias junto a sus amigos en el estadio Libaré, en la cancha de Bavaria y en la cancha de La Rosa, cuando Dosquebradas era corregimiento.
Pero lo dejó para practicar el atletismo y en 1960 quedó campeón nacional en la media maratón, lo que fue suficiente para seguir por este camino. En 1961 fue Selección Colombia para los Juegos Bolivarianos en Barranquilla y desde entonces su larga historia en el deporte comienza a escribir capítulos de éxito.
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