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Ramiro Tabares
El Diario del Otún
El desarrollo de la legislación educativa en el país, ha tenido importantes avances, especialmente a partir de la promulgación de la Ley General 115 de 1996. Se inicia un proceso, en algunas ocasiones concertado, y en la mayoría de casos impuesto por los gobiernos de turno.
La bondad o perversidad de la norma puede medirse en términos de su impacto, y como llega a transformar realidades, que al fin de cuentas es el papel de la educación como factor de desarrollo y equidad.
El espíritu de la Ley General de Educación se centra en la formación integral del educando, en la pertinencia del curriculo y en un rol mas activo de parte de los docentes y directivos. De igual manera enfatiza la triada de responsabilidad entre el Estado, la Sociedad y la Familia para ejercer controles a fin de garantizar resultados.
Para una sociedad que transita por un nuevo siglo, donde el conocimiento, la información, y la tecnología son algunos de sus puntales, necesariamente se exige la asunción de nuevos roles por parte de sus principales actores.
Para los docentes, se expide el Decreto 1278 de 2002, donde se regulariza la relación de estos servidores con el Estado; orientándose además importantes aspectos como la formación, el ingreso, ascenso y las nuevas funciones y roles a cumplir dentro de una sociedad que exige cada dia maestros y maestras mas comprometidos.
Para el caso de Directivos, la Ley 715 de 2001, redefine y asigna nuevas funciones a los directivos en la perspectiva de perfilar gerentes públicos, de cara a los retos y desafíos de una sociedad muy informada pero con grades desigualdades.
No se trata de tener cuidadores de estudiantes y maestros detrás de los escritorios; sino por el contrario lideres proactivos capaces de trabajar en equipo, cogestores de proyectos de desarrollo y conscientes de su vital rol dentro de la gestión con resultados.
El cambio
Numerosos pensadores del siglo anterior, dejaron en sus libros e investigaciones, evidencias suficientes sobre la necesidad que tiene una sociedad de generar a través de sus directivos cambios actitudinales que lleven a procesos de transformación al interior de esas organizaciones.
No es viable una sociedad donde haya resistencia al cambio, a la innovación y por consiguiente al mejoramiento de procesos y procedimientos. Por definición, el sector educativo y particularmente sus directivos deben ser los mas comprometidos con procesos de cambio que lleven a la revolución educativa que permita superar inequidades y precariedades de un modelo educativo pensado desde un academicismo doctrinal, cuyas consecuencias hoy padece la sociedad colombiana.
El cambio tiene que ver con mover unas estructuras educativas anquilosadas en el pasado. Es implementar nuevos modelos educativos donde el currículo tenga pertinencia social y pertenencia academica; es la construcción de nuevos discursos, donde la pedagogía como ciencia apunta a la formación integral de ciudadanos mas tolerantes y participativos, socialmente responsables y conscientes de su rol dentro de una política de inclusión.
Líderes Siglo XXI
Con los desarrollos de las ciencias gerenciales, las definiciones de liderazgo también han cambiando y ya su lectura, no es aquella del caudillo con ovejas que siguen su rastro. O la de aquel otro deseoso que las cosas se hagan a su manera y forma y que lo hecho sea un reflejo de su personalidad.
El liderazgo, según Drucker, se define no con la pregunta¿ Que es lo que quiero?. El verdadero líder inicia reflexionando¿ Que es necesario hacer?; para continuar con otras preguntas que significan acción ¿ Que puedo y debo hacer para cambiar la situación?. Un líder eficaz no es alguien a quien se le quiera o admire. Es alguien cuyos seguidores hacen lo que es debido.
La popularidad no es liderazgo. Los resultados si lo son. Al sector educativo y particularmente a sus directivos tienen que llegar estas teorías. Es comprender la importancia del liderazgo no como un estatus que da rango, privilegios o títulos. Es pensar que el sinónimo mas cercano de liderazgo es responsabilidad. De igual manera abstraer que es posible generar procesos de cambio desde los mismos proyectos de aula y que hay cientos de maestros y estudiantes que solo necesitan el apoyo y la gestión no de un rector, sino de un gerente-líder.
Gestión con resultados
La mejor manera de evaluar el desempeño de los gerentes públicos, se relaciona con la gestión de proyectos, con el trabajo en red, volumen de recursos gestionados y el afianzamiento y empoderamiento de grupos de trabajo al interior de la organización.
Se trata de dejar huella como un líder que enseña el valor del trabajo en grupo, la delegación responsable y sobre todo genera confianza para que los otros tengan iniciativa y agreguen valor a los procesos.
Una sociedad en crisis exige nuevos liderazgos. Desde las instituciones educativas y particularmente desde los escritorios de sus directivos, se requiere un cambio actitudinal para generar procesos de mejoramiento que lleven a una mejor calidad de la educación entregada a las comunidades.
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