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Rubén Darío Varela
Cuentos de amor inocente, poemas del caos de ilusiones fantasiosas de la adolescencia, historias de desplazamiento y hasta fábulas con mensajes de perseverancia, son escritos que desde los ocho años hacen parte del repertorio del cuentero Danny Antobelly, pero eso sí, contar como dicen por ahí su propio “cuento”, quizás supera todas esas historias fantasiosas porque lo único cierto es que la historia de Danny si que es un verdadero cuento.
Lo digo porque pocos tienen la inspiración y la fascinación interior para a los ocho años de edad detenerse en el patio de su colegio para observar con atención las típicas niñas con moñas de colores saltar a la cuerda e inspirarse a escribir acerca de las sensaciones, el movimiento del cabello de las chicas, la velocidad y el aroma que desprende toda mujer de temprana edad, tal y como lo hacía Danny en el colegio Carlota Sánchez, en donde estudió y que por cierto fue el lugar propicio de su inspiración.
Pero la verdad en ese entonces a Danny no solo lo hacía especial el hecho de pasar bastante tiempo observando las niñas para crear cuentos, según él para expresar con palabras el sentimiento y arraigo de cómo los chicos de corta edad sentían mariposas en el estómago para cortejar a las niñas y que lo llevo a empezar a escribir a los nueve años de edad el libro de 60 poemas llamado “Caos de amor”, a él lo hacía especial otro hecho, uno contrario al mundo al que se imaginaba.
De hecho era una experiencia cruel el estar marcado por un desplazamiento y pese a eso ser elegido entre dos mil escritores de todo el mundo como el mejor, hecho que le mereció viajar por todo Suramérica para dictar conferencias de cuentos. Eso más que nada me motivó a escribirle su propio cuento, un cuento para el cuentero.
Su cuento
Capítulo 1: Érase una vez Danny Antobelly, un joven oriundo de Cimitarra Santander, nieto de un hombre que toda su vida había tenido ideas revolucionarias y quien de acuerdo a sus ideales había empeñado su cuerpo y su alma en la lucha de la revolución de Santander contra la opresión que nuestros ancestros vivieron con el mandato de Gustavo Rojas Pinilla y que terminó asesinado por grupos paramilitares, obligando a Danny y su familia a abandonar su tierra natal para radicarse en Pereira.
Una vez en la “Querendona, trasnochadora y morena”, los recuerdos de un desplazamiento y una vida difícil fueron puliendo el repertorio de un escritor que además de escribirle al sentimiento de las “maripositas en el estómago”, también con la llegada a su adolescencia le escribía al sentimiento del desplazamiento.
Y fue precisamente esta razón que llevó a Danny Antobelly a escribir uno de sus primeros libros que aún no termina de escribir, “Memorias de un pueblo”, en el que a través de crónicas, escritos, poemas y ensayos el escritor le rinde un homenaje a estas escalofriantes vivencias.
Capítulo 2: “Amadeo Rosas”, el poeta como fue apodado por su maestra de filosofía y conocido por docentes y compañeros de su colegio llegó a escribir más de cien cuentos y fábulas y a empezar a escribir los libros “Muerte al revolucionario Santander”, “Caos del amor”, “Memorias de un pueblo”, antes de que terminar su bachillerato, ahora un nuevo reto lo esperaba, estudiar Licenciatura en Literatura en la Universidad Tecnológica de Pereira con un sin fin de dificultades, pues fueron in numerables las veces que el protagonista de este cuento andaba kilómetros de distancia par llegar a estudiar e incontables las “maromas” que tenía que hacer para sacar una fotocopia de los libros de Gabriel García Márquez, pues la dificultades económicas eran apremiantes.
El mejor
Capítulo 3: Después de un vivir en un mundo de letras y dificultades económicas, la recompensa al esfuerzo llegó muy pronto, pues con la recopilación de 60 cuentos “El cantar de un sueño”, Antobelly participó en el “Concurso Internacional Jovanny Govinga Biocao (Padre del cuento italiano) en el que entre dos mil escritores de todo el mundo se llevó el primer lugar, siendo el único latinoamericano que llegó a la recta final y que le bastó para tener el privilegio de viajar a las universidades más prestigiosas de Suramérica para realizar conferencias de cuentos y que le bastó para que fuera merecedor de ser invitado por el decano de la Universidad de La Plata Argentina para realizar prácticas en Buenos Aires acerca de literatura gaucha.
Su misión
Capítulo final: Después de recibir el reconocimiento de la embajada italiana, ahora el “Baúl de la fantasía”, un proyecto que con el apoyo de la dirección de cultura de Dosquebradas a cargo de Ancízar Gallón empezará a desarrollarse en los barrios más vulnerables del municipio, es la misión de este cuentero que a través de las letras quiere alfabetizar a la población infantil. ¡Y colorín colorado este cuento se ha acabado!
Inspiración
• "Es muy importante compartir con la gente, la cultura nos hace mucho más humanos, para mi es como una especie de megáfono para abrirnos a otros espacios. La escritura perdura en el tiempo. Y el propósito es cambiar la mentalidad a los padres de familia de que la letra con sangre entra, se trata de cultivar el amor por la literatura.
Desde los ocho años de edad escribía fábulas de perseverancia, siempre luché por mis sueños y en la búsqueda de cumplirlos pasé muchas necesidades, pero nunca dejé de escribir mis cuentos", dice Antobelly.
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