Artículo leido 498 veces.
¡Una cosa te pido, que tengas fe! Y, qué mal nos sentimos, cuando las personas dudan de nuestras capacidades. Es en ese momento cuando se rompe todo, cuando se nos quitan las ganas de hacer algo o de salir al encuentro de alguien.
Jesús, a la hija de Jairo o a la mujer que padecía flujos de sangre, no les pide su carnet de identidad. Ni, tan siquiera mira su procedencia, estatus o religión. Jesús, como siempre, va al fondo: les pide fe. Fe en El. Y, lo demás, vendrá por añadidura.
Pidamos al Señor que nuestra fe sea inconmovible y confiada. Que nada ni nadie nos aleje de Él. Sólo Él puede sacarnos de situaciones que dificultan nuestra felicidad. ¿Tienes fe? nos pregunta el Señor; sanarás, te recuperarás, brillará de nuevo en ti la alegría de vivir.
¿Tienes fe? Entonces no te faltará auxilio en los momentos en los que, por debilidad o enfermedad, veas que la vida se te escapa irremediablemente
¿Tienes fe? Cuídala. Con una oración sincera. Con la escucha de la Palabra de Dios. Con la contemplación. Con el agradecimiento a Dios por haberte hecho hijo suyo por el Bautismo.
¿Tienes fe? No te des por vencido en las causas nobles. Lucha con toda tu alma para que, el mundo que te rodea, deje de ser un flujo de injusticias, de sangre o de desencanto.
¿Tienes fe? ¡Entonces, el Señor, te necesita! Eres de los suyos. Ofrécele, tu fe, como respuesta.
Oración
Tengo fe, pero ayúdame: Hace mucho tiempo, Señor, que estoy enfermo: mis piernas se resisten a progresar por las sendas de la fe. Hace bastante tiempo, Señor, que mis manos dejaron de abrazar a todos: buscan lo fácil, la recompensa, el amor por el amor, la gratitud por lo que dan.
Hace no sé cuánto, mi Señor, que mi cuerpo derrama flujos de sangre: de apatía y desencanto, inseguridad y altivez, orgullo, prisas, caídas, pesimismo, desorientación y preocupación.
Como la hija de Jairo necesito vida. Sí, Señor; tengo fe pero ayúdame. Porque, si miro a mí alrededor, veo que poco o nada pueden hacer por mí. Por eso, Jesús, fuente de la salud y de la vida: ayúdame a salir de las situaciones que me postran, a superar tantos flujos de sangre que me dejan sin posibilidad de brindarme por Ti, por tu Reino y por los que me necesitan.
Y si me pides algo, mi Señor, sabes que mi pobre fe, aunque Tú la puedes hacer más rica es lo que te puedo ofrecer como recompensa. Amén.
El Diario del Otún se complace en ofrecerles a sus lectores la oportunidad de compartir experiencias e intercambiar observaciones sobre lo que publicamos diariamente en nuestra edición digital.
Los invitamos a participar en nuestros debates de manera abierta y franca, pero sin hacer juicios hirientes o fuera de orden. Nos reservamos el derecho a eliminar las opiniones que no cumplan estas normas. Algunos de las comentarios que usted hace pueden ser reproducidos en el diario impreso o en otras páginas de nuestro sitio.
Muchas gracias por compartir sus puntos de vista.
Para hacer comentarios debe registrarse en eldiario.com.co la primera vez. Lo que escriba estará debidamente identificado con su nombre de usuario.
07:18