Artículo leido 1357 veces.
Análisis, un poco en serio y otro poco en broma, del informe sobre el estado de la salud mental de los risaraldeses que cayó como un baldado de agua caliente sobre la población. Recetas efectivas para no perder los estribos. Deje el pecado afuera al hacer el amor.
Angel Gómez Giraldo
El diario del Otún
Tres noticias me han puesto a pensar en que estamos tan torcidos como el término desvirolado que muchas veces utilizamos coloquial y humorísticamente para referirnos al esquizofrénico.
La primera apareció recientemente de "teja corrida” en el diarismo local, anunciando que 6000 risaraldenses sufren de delirios, que con las perturbaciones de la afectividad y otros trastornos figuran entre los síntomas secundarios de la deschavetada enfermedad.
La segunda es casi de la misma edad e hizo parte de la crónica roja de los periódicos populares con el sensacionalismo de un suceso protagonizado por un hombre que desapareció al lanzarse a las aguas al río Otún desde la ventana de la casa levantada en una de sus orillas.
La tercera si es ya noticia vieja pero permanece fresca en mi memoria porque cada vez que la recuerdo, me da la idea del desquiciamiento por amor, y es la de la mujer que selló las ventanas de la casa para que las vecinas y demás mujeres que caminaban por la calle no le miraran el esposo.
Todo esto me obliga a decir con las demás personas, que “el mundo está loco”.
Respecto a las dos últimos hechos me veo en la obligación de preguntar: ¿Cuál estaba más demente, el hombre que se lanzó al río Otún utilizando como trampolín la ventana de su casa, o la mujer que atormentada por los celos dejó ciega la vivienda al hacer desaparecer las ventanas de la edificación?
Puedo revelarles que hace poco tiempo supe que a diferencia del hombre, a la mujer no se la llevó el río sino el que la trajo porque como consecuencia inmediata de su irracional acto, tuvo problemas graves con el esposo y el resto de las personas con quienes ocupaba la vivienda.
Miedo
Si al entregar la información a la prensa lo que quiso la señora secretaria de Salud de Risaralda, Lina Beatriz Rendón Toro, fue meternos miedo con tan temible “coco”, no lo consiguió porque desde niños estamos oyendo decir que “de loco y poeta todos tenemos un poco”.
Así pues que para todos estar en el pabellón de los corridos -hágase para acá para no ser la excepción- no es ninguna novedad, puesto que la genialidad del hombre está relacionada con la demencia, y del poeta y la luna se hace un ser lunático.
Otra cosa, si al número de los esquizofrénicos de que habla la sensatez de las autoridades de salud de Risaralda le sumamos las personas que diariamente ingresan a las mafias del narcotráfico, y a la delincuencia organizada impulsadas por el delirio de riqueza, los locos en el departamento somos más.
Verdad
En lo que acierta en un ciento por ciento el informe es en lo concerniente a que los risaraldenses nos atormentan los delirios y entre los mayores figuran el delirio de grandeza y el delirio de riqueza, y así a todos les mato el pollo en la mano.
Qué me dice mi querida odontóloga de la Secretaría de Salud de Risaralda si a mi me han atormentado no las obsesiones sino el electroshock que como tratamiento antiguo para recuperar el equilibrio emocional era el único al que se sometía al paciente en la salas de torturas de los mal llamados manicomios, cuando no existía tratamiento a base de medicamentos farmacéuticos.
Ahora, gracias a la aparición de los medicamentos y las sicoterapias los loquitos andamos sueltos. Será por esto que muchos se atreven a decir que somos más los que sin ser locos nos comportamos como tales.
Si mi querida, vivimos con los delirios, y como el delirio es también un conjunto de ideas falsas identificadas sólo por la conciencia y no se pueden demostrar, al de grandeza y al de riqueza podemos agregar los de desesperación, de ruina, de autoconsideración, de transformación, etcétera.
Para mí que merece capítulo aparte el delirio de amor. El que sufren aquellas personas que terminan enloqueciendo, casi siempre por falta de reciprocidad de la otra persona .
Si no me creen escuchen la canción “Mis delirios de amor”, composición de Agustín Magaldi e interpretada por José Olivera: “Perdón si estoy loco”. Reconoce que está desvirolado, e insiste en el trastorno mental: “La llamo y no la hallo...”. Delirios, demencia total.
En esto Shakira, tan dada a embarrarla cantando el Himno Nacional en público, exageró diciéndonos que el amor además de loco es sordo y mudo. Quizás sabe que las personas de mente débil se enamoran y les pasa de todo.
Soliloquio
Loco me dicen en casa cuando me pillan hablando solo o caigo de culos sobre el soliloquio como secuelas de un delirio de amor.
Otro delirio de amor es pronunciar en solitario el nombre de la persona amada.
Hay quienes están tan llevados por culpa del delirio de amor que escriben el nombre de la persona amada en su propia piel.
Por lo regular el delirio de amor es producido por culpa de un amor imposible, aunque a decir verdad, con la nueva legislación de los países ya no existen amores imposibles.
Así la personas que en el momento no han podido conquistar un amor fue que nacieron descargadas.
Una amiga mía tuvo un esposo tan tremendo que le sacó esquizofrenia con un comportamiento dominante, autoritario y de tortura psicológica.
Mas el desalmado este muy pronto tuvo que pagar un precio muy alto por lo hecho ya que al explotar ella en loca intentó asesinarlo con arma blanca.
Yo siempre le pido a Dios que me libre de dos cosas: de una demencia y de una equivocación de la justicia colombiana.
Aquí vivimos entre los falsos: falsos positivos. Falsos operativos, falsos fallos y falsos amigos . En estas circunstancias, ¿cómo vamos a conservar los colombianos la buena salud menta?
Para saber cómo esta la salud mental en Pereira basta con salir a la calle. En cada cuadra, en cada esquina nos encontramos con dementes, algunos armados. Y como la demencia es una disolución definitiva del ser psíquico, no hay quién responda por el muerto.
Por muy loco que esté el mundo yo no permitiría locos en las calles de las ciudades. Son tan peligrosos que ni las autoridades se atreven a requisarlos.
Para conservar la buena salud mental yo me atrevo a recomendarles:
Primero que todo, aceptar la realidad. Cuando una persona se niega a aceptar la realidad ya está pisando la línea de la esquizofrenia.
Hacerse el hombre la prueba del “Ave”... de la aversión sexual. Acostarse con una mujer, y si duerme profundamente toda la noche, la tiene, y en consecuencia está al borde de la locura.
Acostumbre los enjuagues diarios de garganta con astringente ya que si conserva la claridad en la voz y en la mente jamás se le trabarán los cables.
Exprese sus sentimientos y no tema confesarle el amor a la mujer que lo atrae.
Deje el pecado afuera y prosiga a hacer el amor cuando sienta la necesidad de hacerlo.
Para finalizar: Que nadie se ría de mis delirios que delirios tenemos todos, así diga la Secretaría de Salud de Risaralda que los locos aquí no somos sino 6000.
El Diario del Otún se complace en ofrecerles a sus lectores la oportunidad de compartir experiencias e intercambiar observaciones sobre lo que publicamos diariamente en nuestra edición digital.
Los invitamos a participar en nuestros debates de manera abierta y franca, pero sin hacer juicios hirientes o fuera de orden. Nos reservamos el derecho a eliminar las opiniones que no cumplan estas normas. Algunos de las comentarios que usted hace pueden ser reproducidos en el diario impreso o en otras páginas de nuestro sitio.
Muchas gracias por compartir sus puntos de vista.
Para hacer comentarios debe registrarse en eldiario.com.co la primera vez. Lo que escriba estará debidamente identificado con su nombre de usuario.
09:43