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La actual escena del rock hecho en Pereira
Publicado 20/08/2010

 

Alejandro Patiño-Periodista musical y libretista emisora cultural de Pereira

El fin de semana, previo a la celebración bicentenaria, la ciudad tuvo la oportunidad de contar con dos encuentros de música gratuitos, con formato de Rock al Parque en la distribución de las bandas y los géneros por días y con una amplia convocatoria al talento local.


Dos conciertos que, con sustanciales diferencias, convocaron gente de polo a polo del área metropolitana de Pereira. El primero de ellos, en el Parque Guadalupe Zapata del barrio Cuba, fue programado para tres días (julio 16, 17 y 18), pero por problemas de sonido se canceló la primera sesión.

 

Contaba con un claro marco de celebración institucional del Bicentenario de Colombia y una oferta musical más variada donde el rock hacía su presencia el sábado 17 de julio con bandas como La Legión, Bang y Katarsis, entre otras. El segundo, ¡Viva! Festival, llevado a cabo en el parque Lago La Pradera en Dosquebradas el 17 y 18 de julio. Con una oferta musical más encaminada al rock y sus vertientes: Metal rey y señor del primer día y los otros géneros que como en Rock al Parque en Bogotá congregan bajo la etiqueta de la tolerancia.

 

En conversación vía E-mail con los organizadores, ¡Viva! Festival es una iniciativa que nace en un grupo de personas que visualizamos la necesidad en la región de tener un dinamizador de la escena musical underground, de contar con un doliente que proponga mecanismos para el crecimiento profesional de los músicos y de toda la economía conexa de empresas culturales.

 

En el camino poco a poco se fueron juntando voluntades, instituciones y personas que colocaron desde sus recursos todo lo necesario para llevar a cabo el evento del 17 y 18 de julio”.


¡Viva! Festival 2010 fue organizado y gestionado por la empresa Dos.cero y la Fundación Integral Lajol, con el aporte permanente y decidido de la Corporación Transeúnte y la administración del Parque Lago La Pradera y la Alcaldía de Dosquebradas. Además contó con el apoyo de diferentes medios y organizaciones responsables de gran parte de la difusión y desarrollo de la escena rock en la ciudad.


El siguiente escrito versará sobre el ¡Viva! Festival 2010 detallando con mayor profundidad lo sucedido el segundo día. El sábado, pese al agua, alrededor de 800 personas entraron durante todo el día. Un comportamiento excelente del público sumado a una organización pendiente de cada detalle y un buen nivel de las bandas.

 

A pesar de la poca credibilidad en el festival, ese primer día la gente salió satisfecha con la idea que es un buen comienzo para empezar a gestionar recursos públicos para eventos con resultados óptimos. Esta primera versión que fue un éxito espera convertirse en plataforma para festivales más grandes y de dimensiones nacionales hechos en nuestra ciudad.

Hay una clara apropiación del formato de Rock al Parque en cuanto a la distribución de las agrupaciones según los géneros, ubicación de carpas que permite adquirir material de las bandas u otros relacionados a la contracultura y ese enfoque más de festival que de concierto donde predomina lo barrizal, el campo abierto donde gritar, moverse libremente (Pogo) y expresarse en forma digna con el cuerpo. Obviamente es una herencia Woodstock, pero cuya aplicabilidad con seriedad y organización aún no se sostenía por sí sola en los diferentes intentos hechos en la ciudad.


Iniciativas como Viva! Festival 2010 empiezan a traducir con efectividad esas dinámicas propias de los eventos de hoy en día relacionados con el rock. Una tradición – si se me permite la expresión – que se derrite como el Polo Norte desde México con agrupaciones como Café Tacvba y La Maldita Vecindad y que llegó a Colombia en primera instancia con Aterciopelados y posteriormente con Alerta y Doctor Krapula. Dos puntos de referencia de inclusión musical, libertad creativa y rock en actitud y concepto.


En una reciente entrevista en el Festival La Mar de Músicas decían los Aterciopelados,"estamos en contra del cliché de que todas las canciones rock suenan igual, las poses y las letras. Nosotros nos hemos inspirado en toda la música del mundo, en el rock, en la electrónica y, especialmente, en la música popular latinoamericana, lo cual es lógico ya que crecimos escuchándola".


Fue evidente después de escuchar y ver las bandas, el notable progreso y la dimensión que tienen de hacer un show a la altura de eventos nacionales. El sonido llegó perfecto y la organización en logística estuvo pendiente porque cada banda sonara bien y que los tiempos de espera entre una y otra no se convirtieran en una tortura para el público.

 

Además la infraestructutura y la puntualidad esta vez se destacaron y no se quedaron cortos para lo que en escena tenía la música hasta el punto que quedó casi en el olvido la cancelación de las bandas Dafne Marahuntha de Ibagué y Los Suziox de Medellín. La cuestión acá y en cualquier parte es inminentemente recíproca.


Tres aspectos caben destacar de las presentaciones que pudimos ver y escuchar...y enfatizo el ver pues como lo decía Leo, de Maria Juana, “...una ayudita visual para que el mensaje llegue”. Discurso, puesta en escena y sonido acoplado dejaron a la gran mayoría de los asistentes con un sentimiento de esperanza por la escena local del rock que se hace, se lucha y se nutre desde acá.

 

Lo mismo se cumple para las bandas que en sus sitios web y los comentarios en Facebook dejaron claro que ese domingo cualquiera algo pasó y de ahí en adelante algo debe pasar. Es la primera vez que asisto a un evento de rock hecho en Pereira con tales dimensiones de calidad musical, organización seria y buena planeación y ejecución.


Su madre comenzó a eso de las 2:30 p. m. una jornada precedida por la ya habitual disputa entre las bandas por cuál va a abrir el festival. La Pleve había cancelado con antelación su presentación al considerar injusto por su trayectoria tocar de primero, lo que llaman de teloneros, si el término se permite en un festival.

 

Sin embargo la agrupación había sido invitada a abrir el día 2 de ¡Viva! Festival, teniendo en cuenta que se trata de una banda con una trayectoria importante y reconocida, con la intención de darle al acto de inicio un estatus de importancia que en otros escenarios no se le ha dado.


 La banda inicialmente aceptó el ofrecimiento, pero después solicitó no presentarse debido a causas internas de la agrupación. Por cuestiones financieras había dos versiones en el cartel a presentarse ese día, uno con La Pleve y otro sin ella; lo que pudo haber incomodado a algunos espectadores que querían ver a la banda.


La tensión de la cancelación de Los Suziox conjugado con el sentimiento que genera tocar ante poco público, quedó en cuestión de minutos y de acordes agresivos superado por su bien recibida presentación.

 

Era el comienzo de una pléyade de notas, palabras y movimientos que entre aplausos, euforias y comentarios exhaustivos reivindica el actual momento del rock hecho en la ciudad, quizá como en ningún otro momento de la historia cuyo inventario remite básicamente a un nombre.

 

Luego Binatural, banda de Santa Rosa, demostró también su excelente nivel, su evolución musical y creativa plasmada con antelación en su primer compacto Antes de volar de 2010.

 

Elliot's se encargó de la cuota de rock clásico y blues con su ya teatral estilo y su instrumentación que con el pasar de los años y compartir tarima fuera de la ciudad ha madurado.


Sin embargo, no fue hasta la salida de la banda de Punk S-n que la energía brotó con el carisma de su vocalista vestido con bata de cirugía y pronunciando claros cuestionamientos contra las políticas públicas de salud del Estado y su condición guerrerista. Discurso soportado por las letras de sus canciones que van desde la antipatía por la explotación laboral hasta una abierta apología del hedonismo.

 

No sólo se canta sino que se actúa y se dice en claro compromiso con una filosofía de vida en coherencia con la música. La crudeza y acidez de sus líricas se traducían en un bajo cuyas cuerdas retumbaban como sin amplificación en nuestros oídos y una batería más cerca al golpe seco en vacío que a la sofisticación. De verdad S-n dieron el mejor ejemplo de rock crudo en palabra, imagen y sonido.


Por la misma línea pero por la vía del hardcore power latino La Tumbaga demostró que esa terquedad que por más de diez años han profesado se demuestra con contundencia en el escenario con un discurso comprometido con la gente y en expresar el entusiasmo de estos espacios generados en una ciudad que en cuentas generales no han sido la regla. Su antiuribismo puede entenderse como una manera de inconformismo frente a la historia del pueblo latino explotado y reprimido desde tiempos precolombinos.

 

Con versiones propias de Barón Rojo y de Draco Rosa, amoldadas a su estilo musical, demostraban una vez más que las fronteras musicales son ilusorias. No es de extrañar que esa solidez en temática y su arduo trabajo en formación técnica los tenga en este momento como la banda pereirana de mayor reconocimiento nacional que cuenta ya con una producción discográfica seria y profesional, TER.Co.


Lo que vendría con Sativa sería alucinante. Una banda cuyo montaje, trabajo de luces y la relación establecida con el público a partir de la jovialidad de su vocalista es una muestra sin lugar a dudas de su evolución y de la justa inclusión ya en el panorama nacional y en el circuito de Rock al Parque.

 

Reggae llevado al extremo de lo atmosférico y de la plenitud de los teclados que nos hicieron volar y sentir en unidad. Qué calidad recursiva al momento de llevar su mensaje de comunión y de religiosidad llevada en la piel y en el dance terrenal.

 

Una ambientación que sólo puede ser lograda en esos momentos en que la música es una sola con las luces, la palabra en ritual, los movimientos casi en postura de ascensión y una distribución perfecta de la banda en el escenario.


 Hubo un momento en que el Frontman, siempre más adelante de ese medio círculo que formaba el resto del grupo, conmueve con unos pasos de baile folclórico con la teclista. Efectos sonoros y derroche de energía hacen de Sativa una banda para sentir; poniendo en ejercicio eso de que en la música nada pasa por pasar.

 

Después de esa desbordada muestra de fraternidad y armonía vendrían a cerrar la faena Maria Juana nshm. Cabe resaltar en esta agrupación de 13 años y de constantes cambios en la formación; una oxigenación en su imagen, una reivindicación convincente de su postura antitaurina y una expansión de su propuesta musical con la inclusión de vientos.

 

Abrieron con un intro vocal en off que se escuchaba a medida que el escenario se iluminaba y aparecían sus integrantes. Junto a esto lo teatral, con el uso de máscaras y la caracterización por parte del vocalista del toro sacrificado en la faena, dieron al público una razón más de contundencia y evolución del rock hecho en Pereira. Una música que teje con la imagen, el discurso y la posición clara un mensaje.

 

La banda se autoparodiaba con su nombre en el sentido que muchos creíamos había desaparecido de la escena local por sus altibajos y cambios constantes de formación, cosa que quedo clara cuando Juan dijo, “... muchas cosas pueden desaparecer menos las ideas”.

 

Ahí está Maria Juana para constatar que pasan por uno de los mejores momentos de su carrera; con una propuesta sonora más sólida y amplia, con una puesta en escena más trabajada en concepto e impacto y con un discurso llevado al accionar en tarima y dejando en claro que es filosofía de vida y vía de creación musical.


¡Viva! Festival es una puerta que se abre, un espacio que demostró lo que hay y finalmente una lección que la música se mueve en tres direcciones: Bandas, espacios organizados y público. Cada parte es tan importante y ojalá en Pereira dicha idea se siga abriendo paso con contundencia.

alepasan.rock@hotmail.com

 
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