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LAS ARTES

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Apura el paso mula... “horse power”
Publicado 07/10/2018

Alonso Gaviria Paredes

José Clopatofsky en el editorial de Motor (nro. 701, El Tiempo, septiembre 2018), escribe de las carreteras 4G: “La protesta de los Andes”. Es una crítica a esos diseños e ingeniería de vías muy amplias; sin embargo, los técnicos olvidaron bajar los barrancos lindero de berma o sin berma.
El invierno, las fallas naturales de consistencia se deslizan por  accidentes irracionales que vienen de los racionales -(sarcasmo del columnista presente y no de Clopa como le dicen así entre sus amigos).


Imitar las autopistas de Alemania es una tecnología, pero allá liberan los barrancos o no los hay.
La ingeniería colombiana de comienzos siglo XX sabía de geología, pronósticos climatéricos, (Almanaque Bristol, almanaque del pobre Ricardo, prontuario Ayala y otras tablas de observación). En el libro “Obra de titanes” el ingeniero pereirano Armando Ramírez Villegas escribe sobre las tareas de todo riesgo que su papá el ingeniero civil don Ernesto Ramírez hizo en los trazos del ferrocarril de Caldas y con “maquinaria” humana, pico y pala.


Los pesados color amarillo no existían. Montañas recias, rocas de granito, enfermedades tropicales, accidentes laborales quizás por la audacia de obreros y los palos atravesados a la rueda de la civilización férrea interdepartamental por parte de los gobiernos vallecaucanos que entorpecían los despachos de rieles, traviesas, durmientes y otros repuestos, no mellaron la voluntad si férrea del ingeniero don Ernesto.

Los ferrocarriles
Los ferrocarriles eran más pesados que los camiones importados repletos de mercancías y ganados. El ameno libro lo leímos gracias al préstamo de Marta González Villegas mientras al opinólogo de marras le practicaban un tratamiento de conducto sin anestesia.


Sin sobornos, mordidas, propinas, etc por debajo de la mesa, se hizo camino civilizante. El técnico de sentido común don Valeriano Marulanda les decía a los abreselvas que no tendieran vías por lugares donde crecía el árbol dulomoco, porque allí la tierra era floja.


En algunas 4G casi con una vista de 180 grados, las obras públicas dejaron promontorios a ras de carretera: unos afirman que los propietarios pedían indemnización muy alta que subían el presupuesto  o  les partían la finca.


En el trayecto Bogotá Melgar, la ingeniería dejó un accidente topográfico quizás ornamental: “la nariz del diablo”, toda una roca inamovible; pero se podía dinamitar. Lo mismo por Loboguerrero en el Valle del Cauca.

En Santa Rosa

Hace unos 40 años rumbo a Santa Rosa de Cabal  y por el sitio Boquerón o un poco más allá, un pedazo de tierra muy vertical hacía un estorbo a la carretera pavimentada. Se atravesaba un auto particular, un transporte colectivo (bus) o un tractocamión, carrotanque  y por ende el atasco esperado.


Los gobiernos interdepartamentales en la adjudicación debieron nacionalizar o expropiar la falla del terreno en mención: sin embargo de oídas y vecindarios, el terreno pendiente era de un propietario con sembrados de plataneras y cafetos, o pedía muy alto o esperar la cosecha. Sólo con Autopistas del Café dicen los observadores, se superó ese impedimento que duró casi años.


Otra historia tomada de El Diario primera época (de don Emilio Correa Uribe), el director fustigaba al profesional centralista ingeniero René Duque por su reticencia al mantenimiento del distrito carreteras a su cargo. Gracias según el periódico en mención, se quitó ese cabezal técnico con el retiro o jubilación del funcionario(Fuente: hemeroteca Ramón Correa Mejía).


Recordemos que los empleados y obreros de Empresas Públicas de Pereira que vivían en Santa Rosa de Cabal y los sorprendía el atasco debían hacer el regreso a casa modelo peatón.

Anécdota
En la revista Saetín de Empresas Públicas de Medellín 1973-1974 dice de una anécdota chistosa y repentina al momento: En la construcción de la central hidroeléctrica de Guatapé debieron hacer caminos de penetración y destapados con el fin de llevar turbinas, generadores, transformadores. Una vez terminada la obra, un campesino le preguntó al ingeniero: “¿Y qué van hacer con esas carreteras que sobraron?”; el paisa de Guatapé le respondió estilo ingeniero Efe Gómez: “las  enrollamos y luego se extienden en otro frente de trabajo”.


A Efe Gómez le preguntó un residente entrometido: “Don Efe, con esta carretera ¿cuánto se demora usted de Medellín a Rionegro?” El escritor antioqueño de Guayabo Negro le dijo: “depende del número de tiendas que encuentre” (Era un tomador de trago de fonda caminera tal como el irrepetible gerente de EPM Diego Calle Restrepo el del poema a su tío don Luis, cuando el antes jefe emblemático era embajador en Washington.

Canal de Panamá
Hoy con las 4G, recordemos las luchas de los ingenieros estadounidenses en las obras iniciales del canal de Panamá, había una montaña imponente que impedía el paso amplio. ¿Qué hicieron? Retirarla con dinamita. Ese es el Paso de la Culebra.


Cincuenta años después, la revista Mecánica Popular informó sobre el uso de bombas nucleares con fines pacíficos para salvar el Tapón del Darién.


En algunas 4G, los recortes son por las indemnizaciones a propietarios o invasores cordiales. Cada metro cedido, cuesta más que el pavimentado. (Dato de un licitante que no es del staff grupo filialcodebrecht).


Coletilla: Horse power en inglés y español saneado, caballo de fuerza, es unidad medida de trabajo equivalente a levantar a un metro de altura en un segundo 75 kilogramos de peso. Hp pegadito, espontáneo, exclamación de  un arriero retrasado con vocabulario de mulero a la mulada: ¡Arre mulas hijupú!.


Léase: El tren y sus gentes por Belisario Betancur y Conrado Zuluaga. A lomo de mula por Germán Ferro. Fondo Cultural Cafetero.
Para el cierre: la hormiga arriera al lado de las 1G y 4G hacen sus nidos de 20 metros de profundidad. Por ahí el agua se cuela y ablanda el terreno. Los campesinos de ha tiempos regaban con sulfato de cobre esas laderas que dañaban los caminos de herradura.

 
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