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Fabián Henao Ocampo
Ante los 149 años que está por cumplir la ciudad, me atreveré a manifestar aquellas cosas que a mi consideración son las más extraordinarias que tiene Pereira; extraordinarias porque son muy buenas o porque son muy malas, ustedes juzgarán y al final podrán ampliar la lista en la página Web, de El Diario del Otún.
En Pereira tenemos Palacio de la Gobernación, Palacio de Justicia, el Palacio de la Lámpara y el Palacio de la Chunchurria. En Pereira tenemos clima bipolar, sin fenómeno del niño o con fenómeno de la niña, el aguacero es seguro cuando uno menos piense.
En Pereira comemos frijoles por montones (alimento afrodisíaco). En Pereira no hay donde orinar, cuando uno está cerca a la plaza de Bolívar le toca recorrer por todas partes, pedir perdón en una panadería, o hacerse pasar por amigo del difunto para que en la funeraria le presten el baño.
En Pereira los pordioseros, mendigos, indigentes y limosneros que vienen se amañan, se quedan y echan raíces. En Pereira la rumba es a toda hora: hay tomaderos al norte, bebederos al sur, bares al oriente, tabernas al occidente y discotecas por todas partes. En Pereira el costo de los pasajes en Megabús es el más caro de todo el país; $1.700, ni en Bogotá es tan costoso.
En Pereira subsiste aquel tipo de prostitución en la que un grupo de mujeres y de señores disfrazados de señoras se arremolinan en las puertas, ahí están parados desde hace 100 años y la moda no se acaba.
Las dueñas de Pereira son las mujeres; hay ocho colegios de sólo niñas y ni uno solo de puros niños.
En Pereira nacen muchos bebés, producto de los fríjoles, de la rumba y de las Fiestas de la Cosecha.
En Pereira es posible encontrarse con gente muy rara, a veces aparecen personajes tan extraños en el centro de la ciudad que a uno le dan escaramuceas, el último que vi tenía pelo de azafrán, cara de muñeco y mirada de adivino; pero he visto otros peores.
Pereira es la única ciudad de los países bolivarianos que se da el lujo de tener su caudillo desnudo en una plaza adornada con palos de mangos que todavía están en cosecha. En Pereira venden arepas por todas partes. En Pereira la gente va mucho a Misa y no se pierden Semana Santa. En Pereira hay muchos evangélicos.
En Pereira no tenemos equipo de fútbol (en la A), pero tenemos un estadio que costó $20 mil millones; No tenemos parque temático pero tenemos el Zoológico Matecaña; No tenemos Teleférico pero tenemos tremendo Viaducto; No tenemos al Señor de Monserrate pero tenemos la Virgen de la Pobreza; no tenemos Acuaparque pero tenemos el Lago. No tenemos a Fidel pero tenemos a Cuba.
Que a nadie le quede duda, Pereira es una ciudad extraordinaria, es la querendona, trasnochadora y morena; es la única ciudad de Colombia que huele a mujer y que huele a café al mismo tiempo, es la única ciudad de Colombia en la que como lo dijo el poeta, no existen los forasteros porque todos somos pereiranos.
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