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Otoniel Parra Arias.
Aunque solo laboré unos pocos días en el inicio del año 1987 en El Diario del Otún de Pereira, conservo grato recuerdo del ambiente familiar y constructivo que inundaba los pasillos de la vieja casona de la 22 con 8a. y que seguramente en estos afanes del siglo de la información virtual siguen incólumes a pesar de las esencias intangibles de las nuevas tecnologías.
Al escribir estas notas que incluyo en la revista Alfanoticias.com, quiero contribuir con unas modestas líneas al gozo que sienten sus directivos, empleados de las partes administrativa y técnica y en especial de la planta periodística, del ahora moderno medio de comunicación con un prestigio ganado en buena lid, a niveles nacional e internacional.
En efecto, en el año de 1982, ocurrieron en Pereira dos hechos altamente significativos que tendrían gran incidencia dentro de la formación del pensamiento global a nivel citadino y regional, desde orillas opuestas.
En febrero del mismo año, “alargaba pantalón” el periódico La Tarde, que venía de ser un tabloide para pasar al tamaño universal, proceso del que hicimos parte con nuestro modesto aporte, contribuyendo luego en la creación de varias revistas o magazines que dieron nueva cara a esta publicación liberal.
Y en ese mismo mes nacía El Diario del Otún, en la orilla conservadora, con el empuje y vigor del doctor Javier Ramírez González, sus hijos Luis Carlos y Javier Ignacio, así como una pequeña pero batalladora planta de administración y redacción que poco a poco fue posicionando el diario dentro del buen sentir de los pereiranos.
El doctor Javier Ignacio, orientaba la nave desde su despacho con gran solvencia en cuanto al manejo editorial y el cuidado casi paternal para una presencia que crecía al ritmo de la ciudad, adentrándose cada día con mayor solvencia dentro de la problemática de la capital risaraldense y su región aledaña, con toda la paciencia y el espíritu de sacrificio que exigen los oficios de la información propiamente dicha, los intríngulis de la publicidad y el posicionamiento mediante la circulación callejera y las suscripciones. Mientras tanto, Luis Carlos se enfrentaba al siempre inédito dilema que genera el diario acontecer, y Javier Ignacio a la parte administrativa propiamente dicha.
El Diario del Otún se complace en ofrecerles a sus lectores la oportunidad de compartir experiencias e intercambiar observaciones sobre lo que publicamos diariamente en nuestra edición digital.
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