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Nelly Arias de Ossa
En medio de la creciente globalización económica y cultural que paradójicamente provoca división y lucha interna, la soledad hace del Arte una religión, muchos siguen siendo artistas y ocupándose del arte como una necesidad vital, hoy el artista puede exteriorizar su creatividad en diversas formas, caprichos y fantasías, de ahí que fue grande mi asombro cuando asistí a la exposición de pintura (Arte Marcos) del maestro Oscar Arcila, vi allí la cultura de la América hispana teñida por formas de vida de unión, de familia, de grupo más allá de los tangos, el campo, la mina, la cumbia en un abrazo fraterno étnico-cultural y entendimos que el yo se forma no sólo cuando vemos a los demás, sino a partir de la mirada con que el artista nos ve y cuando nos sentimos observados es cuando nos reconocemos y adquirimos el sentido de la identidad, que fue lo que experimentamos todos los que tuvimos la oportunidad de admirar este trabajo pictórico en marcha constante hacia la raza, la luz, la justicia y la equidad en el hombre, llegando este trabajo al misticismo y al esfuerzo conjugado de amor y fraternidad en un mosaico de logros íntimos, intensos entre diversos grupos humanos (El Billar) conllevando el mensaje de la Paz, sin que la identidad de cada uno de ellos se vea amenazada y dejar el mensaje claro porque Oscar Arcila, natural de Alcalá, Valle, desde niño empezó a recorrer la América Latina buscando temática a sus cuadros y después viaja a New York, España y luego volar a París donde reside actualmente y nos dice que el entrar en contacto con otros pueblos una cultura fuerte no se debilita, se fortalece y se crece.
Y continuando con mi asombro, alguien dijo que había similitud con Botero; pero valga el momento que yo no la encontré salvo en algunos contornos que es común a todos los pintores; en fin me pareció que el mensaje de Oscar es latino, tiene raíces, utiliza los ocres y un perfecto dominio y equilibrio de la luz, los cuellos de sus personajes realizan un esfuerzo hacia lo alto al igual que las manos y Botero me parece que trabaja figuras redondas, realizadas, cómodas, bien alimentadas y muy blancas parecen orientales, las manos y los ojos muestran tranquilidad, reposo , satisfacción y ningún afán; pero de pronto si sé que tiene una obra similar, primero aparece la obra de Arcila El Ajedrez y después la del Maestro Botero muy blanca pero es que todos los ajedrez son iguales.
Conclusión: no veo similitud, sólo la similitud que puede acaecer al colocar cuatro o más poetas al hablar de la rosa, seguro muchos van al hacer el poema utilizar los mismos elementos como tersura, espinas, aroma en fin pero cada uno en su estilo y seguro uno de todos será el mejor cantor a la rosa, a la vida, al amor, a la paz y a la armonía de los seres humanos pero cada uno llevará su mensaje de acuerdo a su nivel cultural y humanístico logrando que sea una obra muy humana o muy cómoda y burguesa, los artistas tienen toda la libertad para expresarlo.
Gracias al maestro Arcila por traernos a Risaralda y a Colombia su obra, su mensaje, sus texturas y su presencia.
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