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Sandra Milena Bonilla: La ciencia es un juego de niños
Publicado 17/07/2017

 

La Tecnoacademia del Sena, que funciona adjunta al colegio Manuel Elkin Patarroyo de Dosquebradas, se ha convertido en una verdadera incubadora de científicos. Allí los estudiante de 11 a 17 años no solo van a aprender y a experimentar con las ciencias, apoyados con equipos de última tecnología y profesionales especializados, sino que también se están formando como ciudadanos y personas de bien. Y ese cambio se nota, tal como lo atestigua la líder del proceso, Sandra Milena Bonilla Cely, quien es Ingeniera Industrial de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia y Magister en Ingeniería Industrial de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas.

 


¿Qué es la Tecnoacademia?
La Tecnoacademia es una de las líneas programáticas de SENNOVA (sistema de investigación, desarrollo tecnológico e innovación del Sena), es decir un área donde sólo se hace investigación. Esta área se subdivide en investigación en los centros, en el Tecnoparque y en la Tecnoacademia. Esta última está dedicada a los niños y jóvenes que están en los grados de 6o a 11 de los colegios de Dosquebradas y Pereira. En el país existen 10 Tecnoacademias enfocadas en el desarrollo de las capacidades en investigación y fomento de la cultura de la investigación en la población de los 11 a los 17 años.
 
 
¿Cuándo se abrió este centro?
En Risaralda la Tecnoacademia inició en octubre del 2015, ese año se hicieron las adecuaciones de la sede en el colegio Manuel Elkin Patarroyo de Dosquebradas y la compra de equipos. Las actividades con los niños comenzaron en el 2016 y ya se han visto experiencias muy significativas con ellos.
 
 
¿En qué líneas de investigación están trabajando?
La Tecnoacademia maneja siete líneas: tecnologías virtuales, física, robótica, biotecnología, matemáticas, química y la nanotecnología. Cada una de ellas son ambientes especializados con tecnología de punta. Tenemos equipos sofisticados para cada uno de los experimentos e investigaciones. Por ejemplo un cromatógrafo de gases, un equipo de recubrimiento, microscopios especializados, equipos de refrigeración de menos 40 y 68 grados, kits de lego para el estudio de la robótica.
 

¿Y en cuanto a los docentes?
Tenemos siete facilitadores, uno por cada línea, todos son ingenieros con maestría por aquello de que necesitamos tener personal con capacidad en investigación. En el equipo hay ingenieros físico, químico, mecánico, un biotecnólogo, uno de sistema y una psicopedagoga que hace el seguimiento a los niños que lo requieran y que apoya el fortalecimiento de competencias y la vocación profesional. Somos nueve personas.
 
 
¿Cómo opera la Tecnoacademia?
Nosotros dividimos el proceso en dos semestres: en febrero y ahora en julio para hacer matrículas. Inicialmente nos acercamos a los colegios, llevamos la información, hacemos un proceso de sensibilización donde les mostramos qué pueden hacer en la Tecnoacademía, sus fortalezas, objetivos y ventajas. Los interesados deben hablar con sus padres para diligenciar el permiso mediante un formato y luego se diligencia el formulario de inscripción, la fotocopia de la tarjeta de identidad. Con esta información hacemos una matrícula oficial, la cual hace parte del sistema Sofia del Sena.
 
 
¿En qué horario trabajan?
Tenemos dos jornadas, mañana y tarde. Los martes y jueves o los miércoles y viernes. En la mañana el horario es de 7:30 a 11:30 y en la tarde de 2:00 a 5:30. Los niños eligen el horario porque es en contrajornada, es decir que debe asistir al colegio. Es una cuestión que sale de la motivación de ellos mismos porque allí tampoco se usan listados de asistencia, evaluaciones, todo es muy práctico, es una metodología de formación muy distinta. Es sólo experimentación, acción, movimiento y elaboración de proyectos.
 

¿Qué pasa una vez que el estudiante llega al centro?
En la primera semana se hace una inducción y se les muestra qué es el Sena y que es la Tecnoacademia, porqué están allí, aunque ellos llegan con una idea previa. Después escogen en cuál de las líneas quieren ir y se dirigen a los respectivos ambientes. Allí los facilitadores emplean una metodología para explorar en los niños ideas de investigación a partir de una pregunta: ¿qué problemas hay que podamos solucionar? Y empezamos a generar ideas para crear los proyectos. 
 

¿En poco tiempo ya hay experimentos exitosos?
El caso más reciente es el proyecto de electrocoagulación para reducir el color de las aguas residuales de Dosquebradas, que fue el proyecto que expusieron las niñas en un evento en España. El grupo tomó las muestras de una empresa textil, hacían todo el proceso y mostraban como se podía reducir el color de esas aguas para que no contaminen los ríos. Eso es algo que se demostró y que está escrito con el rigor científico necesario.
 
 
¿Y qué otros proyectos?
Estamos trabajando otros proyectos en otras líneas. Por ejemplo en tecnologías virtuales, se hicieron dispositivos móviles y según una problemática detectada, en su celular elaboran un dispositivo. En el semestre anterior se elaboró uno para identificar las rutas del Megabús. En física y nanotecnología se está trabajando un proyecto de recubrimiento de los alimentos con dióxido de titanio para que las frutas y las verduras perduren más sin necesidad de nevera. En robótica desde el año anterior se está trabajando en una mano robótica para las personas con discapacidad, tienen un prototipo elaborado en una impresora 3D. Así mismo bioreactores artesanales para el cultivo de hongos comestibles.
 

¿Y de paso los niños se forman como personas?
También trabajos los valores, la disciplina que requiere la elaboración de un proyecto, la sistematicidad en cuanto a los procesos, la constancia, el estudio, la dedicación y el amor por lo que hacen. Los niños van por voluntad propia y se enamoran tanto de lo que hacen que ellos llegan sin importar que salgan cansados del colegio y algunos no alcanzan a alimentarse bien. Tenemos testimonios muy hermosos de niños que dicen que la Tecnoacademia les ha cambiado la vida.
 
 
Y también de los padres...
Los padres de familia dicen que no pueden creer que su niño ahora estudia de una manera distinta. Estos testimonios motivan el programa como tal. Hay un cambio en su comportamiento. Pasar por la Tecnoacademia cambia la vida de los niños y de familias enteras.
 
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